El socialismo debe desaparecer; debía haber desaparecido

Enrique de Diego. 16 de noviembre de 2009.
No ha habido experimento político, en la historia de la Humanidad, que se haya puesto en práctica en más sitios, durante más tiempo y afectando a más personas (en algunos momentos, a la mitad de la población mundial) y cuyo fracaso haya sido más completo y de consecuencias más trágicas.
El socialismo no ha hecho otra cosa que generar crimen y miseria.
No parece ser suficientemente conocido que las cifras de asesinados por la secta mayor de criminales que ha dado la Humanidad, los comunistas, ha sido cifrada en cien millones por miembros y exmiembros del partido comunista francés. Es muy posible que tan abrumadora cifra sea superior en realidad. Cien millones de asesinados. O sea, de fusilados, torturados, colgados. No, por hambre, que han sido muchos más. Por ejemplo, Ucrania que siempre fue uno de los graneros de Europa fue varias veces diezmada por la hambruna. El ejército de la URSS llegó a sitiar y aislar a la ciudad de Kiev para matar de hambre a toda la población.
Se calcula que dos millones de coreanos del Norte murieron de hambre en el año 2.000.
Los comunistas mataron mucho más que los nazis, siendo los nacionalsocialistas una de las ramas del socialismo, la nacionalista. Todos los dirigentes fascistas de los años 30, empezando por Mussolini, provenían de partidos socialistas.
Sé que estas cosas terribles no se enseñan y sé por qué no se enseñan. Por qué el socialismo debía haber desaparecido y debe desaparecer. El muro no se cayó, lo tiraron, pero ahora se nos está cayendo encima.
No se enseñan, es obvio. Hay muchas películas, por ejemplo, y fotografías sobre el Holocausto y sobre los campos de exterminio nazis, pero no hay prácticamente nada sobre el GULAG. Seguramente nuestros jóvenes no han oído hablar nunca del GULAG que fue mucho más extenso y mató a mucha más gente que los campos nazis. Sólo he visto una foto de un campo de concentración soviético, en ‘Le Figaro Magazine’, hace años, y dentro de un reportaje que denunciaba la brutal caza de bebés foca, porque los cazadores utilizaban los restos de las instalaciones de uno de los campos como campamento.
Nuestros jóvenes seguramente no saben que el primer cargo del ‘Che’ Guevara fue jefe de un campo de concentración y que se hizo abrir una ventana para poder observar los continuos fusilamientos. O las terribles torturas en las cárceles castristas, con los llamados métodos Ho Chi Minh o los lavado de cerebro. O que Lenin mandaba fusilar indiscriminidamente o que mató a millones de agricultores rusos. O que Stalin tenía una mirilla para ver las torturas. O que asesinó a más de diez millones de personas. O que los comunistas alemanes que huyeron de Hitler o muchos de los comunistas que, tras la guerra, se fueron a Rusia, fueron asesinados por Stalin. Porque los comunistas, en su instinto criminal, se han matado entre sí. O que aquí asesinaron a miles de personas en Paracuellos y anarquistas y comunistas del POUM. O que los comunistas chinos han asesinado a más de cincuenta millones de personas. Y siguen asesinando, por ejemplo, a los seguidores de Falon Gon, a los que extirpan –vivos- los órganos para venderlos. O que Pol Pot asesinó a uno de cada tres camboyanos. O que los comunistas de Vietnam y Laos mataron a mucha más gente de la que murió en la guerra.
Todavía hay comunistas y partidos comunistas y cuando alguien se define como comunista no provoca una inmediata repugnancia, porque han extendido la ignorancia hacia sus crímenes. No ha habido partido comunista que no haya asesinado antes, durante y después de su acceso al poder.
Pero he dicho que el socialismo debe desaparecer y estoy hablando de comunismo. Es que socialismo y comunismo son dos progenies de la misma cepa marxista y sus fines eran los mismos: la sociedad sin clases y la llamada dictadura del proletariado. Es decir, el totalitarismo y la represión. El PSOE nació como el partido comunista español no sometido a Moscú.
Se hablaba con razón de socialismo real, el experimentado y, sobre todo, el que, simplemente, llevaba a las últimas consecuencias la misma doctrina común.
Cuando cayó el Muro de Berlín debió desaparecer el socialismo con su nefasta doctrina de adoración del Estado. No lo hizo porque los socialistas controlaban buena parte de los centros de difusión de ideas, de lo que se llamó la inteligencia cultural, y lo que hicieron fue proponer y llevar a cabo un pacto con esos mundos culturales, de la inteligencia media, para meterse todos en el Presupuesto, y de esa manera establecer el monopolio ideológico con cargo al contribuyente, e impidiendo, de esa manera, que se extrajeran las conclusiones lógicas de su fracaso: que el socialismo es el mal absoluto, que es contrario al mínimo de sentido humanitario, que sólo crea crimen y miseria.
El socialismo mutó, de propugnar el exterminio físico de las clases medias, pasó a proponer su expoliación y su exterminio económico.
Consiguió mantener incólume toda la sarta de mentiras sobre las que edifica su opresión y su ineficacia: la citada adoración al Estado, la idea de que el Estado puede dar la felicidad y asegurársela a los ciudadanos, a cambio de sus renuncia total o en parte de su libertad; la idea de que los políticos son quienes puede conseguir tales metas, a través de la redistribución de la riqueza, burda patraña por la que se incautan de los bienes de los emprendedores y los responsables, y llevan a todos a la indigencia.
Caída su ortodoxia, que era el comunismo, el socialismo, en su mutación, ha persistido en la demolición de los valores y pilares de la civilización occidental.
Sin nada que proponer, defendiendo cuanto podía debilitar a la civilización de la libertad, como el multiculturalismo o el permanente ataque a la familia y la moral tradicionales, el socialismo ha seguido utilizando toda su capacidad destructiva respecto a sus enemigos de siempre: el capitalismo, el cristianismo, la Iglesia católica, los Estados Unidos, hasta buscar la complicidad con los islamistas, situados como grupo mascota de la izquierda.
No haber hecho desaparecer al socialismo nos está pasando una factura muy cara. El socialismo sigue siendo el gran productor de miseria que siempre ha sido. Ahí está el inútil de La Moncloa para confirmar la enésima contrastación de la demoledora regla.
Enrique de Diego
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6 comentarios:
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Creo que en le país de las maravillas de este Sábado han confundido dos conceptos:
- Cominismo. Se quita a los ciudadanos los medios de producción para que sólo vivan de su trabajo. Resultó en un desastre por la ineficiencia de los estados.
- Socialismo. Se permite a los ciudadanos tener medios de producción pero se les quita luego mediante impuestos la riqueza que producen.
El socialismo es una mutación del comunismo más peligrosa, porque han aprendido de sus anteriores errores.
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Estimado Sr. De Diego,
Coincido en su análisis sobre las maldades del llamado socialismo real y sus consecuencias nefastas para la Humanidad...pero éste no vino por casualidad, sino como fruto de los abusos que, en los inicios de la revolución industrial europea, se perpetraron contra las clases obreras: jornadas interminables, salarios de hambre, mujeres y niños explotados, historia que, por otro lado, hoy se sigue repitiendo en los países en vías de desarrollo...quizá sea una lección de la Historia para todo el mundo, que los abusos engendran nuevos abusos. El desarrollo económico de Europa descansa sobre la explotación de las masas obreras, no sabemos a ciencia cierta si las clases medias de hoy -ayer, clases proletarias- hubieran existido tras la guerra mundial si el capitalismo no se hubiera visto amenazado por su rival soviético...el comunismo ha caído o, como Vd. indica, se nos está cayendo encima, pero su amenaza de volver en un futuro no muy lejano no estará descartada hasta que las sociedades occidentales no sólo no establezcan unos parámetros mínimos para mantener unos niveles dignos de vida para la mayoría de la población, sino que no propongan las bases de un orden económico mundial que estimule y propicie desde la equidad el desarrollo de todos los pueblos...Ya no hay comunismo, ¿para qué, entonces, las clases medias? Sobran trabajadores, China produce para todo el mundo...habrá que llegar a algún tipo de contrato social para organizar el trabajo y que la gente tenga ingresos. Otro debate importante será cómo hacer para que los beneficios de las multinacionales y bancos repercutan en el desarrollo de la economía real y no en los negocios financieros que han originado esta crisis con la ayuda inestimable de la intervención de los tipos de interés de los bancos centrales europeo y, sobretodo, norteamericano...
Un último debate: hasta cuánta propiedad privada y volumen de capital es lícito acumular en un mundo donde la precariedad y el hambre son algo tan extendido ¿cómo hacer para que las plusvalías generadas por la máquina económica mundial repercutan en el bien de todos y no sigan ensanchando el poder de unos pocos?
Un cordial saludo,
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Esa visión sobre la revolución industrial es tópica e incompleta. Las gentes emigraban del campo a la ciudad por la sencilla razón de que en el campo, donde eran siervos de los aristócratas, no tenían posibilidades de sobrevivir, se morían literalmente de hambre y la mortalidad infantil era abrumadora. Fue con la revolución industrial, y sus avances, con la que se permitió mantener unos mayores niveles de población y mejorar su suerte.
La primera reacción contra la revolución industrial fue la de los aristócratas, que criticaron la moral del tendero frente al heroísmo de los tiempos antiguos, pero eso no era más que una sublimación, un engaño, una falacia.
La suerte del hombre mejoró con la revolución industrial.
Fuerza y honor
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El artículo se sale...
En la pasada "Noche temática" proyectaron "La vida de los otros", una magnífica película, recomendable en todos los sentidos. La crítica al comunismo es evidente pero, curiosamente, la historia transcurre en la RDA antes del derribo del Muro. Es decir, los alemanes han hecho siempre autocrítica de sus errores históricos, pero no conozco ninguna peli de nacionalidad rusa contando sus propias masacres. Que alguien me corrija si me equivoco.
El documental posterior trataba sobre "Radio Europa Libre" y salía un trozo de película -¡SÓLO UNO!- en BN sobre un CAMPO DE CONCENTRACIÓN soviético. En la 2 no parecen muy interesados en comprar documentales que muestren mejor la realidad.
Uno de los protagonistas del documental (un ex-comunista que nació en uno de esos campos debido al castigo de sus padres por el régimen) fue testigo de lo que allí ocurría. Pero no me quedé con su nombre para seguirle la pista, por si ha publicado algún libro. Sólo sé que era y es locutor en esa radio, que ahora trasmite para Afganistán, entre otros países. Pena de no haber grabado el programa.
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Estimado Sr.
Es cierto, la revolución industrial abrió un nuevo horizonte para el hombre, pero fue sólo cuando muchos obreros -manipulados, eso sí, por comunistas oportunistas - se empezaron a echar a la calle para pedir mejoras en sus condiciones de trabajo cuando de esa revolución industrial y sus bondades se pudo beneficiar el grueso de la población. ¿O es que intenta decir Vd. que los empresarios nunca abusaron de, efectivamente, unos campesinos que no tuvieron más remedio que emigrar a EE.UU. o acudir a Liverpool o Manchester después de que los aristócratas les echaran de sus tierras y que salió de ellos empezar a preocuparse por cómo vivían sus obreros?...nadie concede nada si uno no lo lucha antes, desgraciadamente ha sido así a lo largo de la Historia, no se suele buscar el bien común, el bien de todas las partes, sobretodo cuando hay una parte que es la que reparte las cartas, muchas veces ya marcadas de antemano.
La transformación del proletariado en clases medias responde a una doble necesidad del capitalismo: por un lado, seguir acumulando capital por medio de la extensión del consumo de bienes a toda la sociedad y, por otro, acallar los cantos de sirena del comunismo, sobre todo y, muy en particular, a partir de la guerra fría.
Es la globalización y su deslocalización industrial la que está erosionando a las clases medias del mundo occidental, aunque algunos gobiernos como el nuestro, por incompetencia o por mala fe, esté poniendo su importante grano de arena por acelerar esa erosión.
Un fraternal saludo,
"Caritas in veritate"
Estoy en total acuerdo con el artículo.